Guía de terapias naturales

Camilla de termomasaje Ceragem

Un aparato coreano que masajea y aplica calor gana popularidad en España.

Guía práctica
 
A través del teléfono y la página web de Ceragem se pueden obtener todos los datos sobre los distintos centros Ceragem que hay actualmente en España.

Ceragem España, tel. 914 902 000; www.ceragem.es

 

 
 


Hace cuatro años la empresa coreana Ceragem se instaló en España como proveedora de su producto estrella, la camilla de termomasaje. Hoy existen más de 70 centros de camillas Ceragem distribuidos por todo el país y se proyectan nuevas franquicias para mostrar la eficacia de un aparato que a muchos les resulta casi milagroso por su capacidad para aliviar casi cualquier malestar en el cuerpo.
Cada centro recibe una media de 300 visitas diarias. Detrás de esta afluencia de público se encuentra un poderoso sistema de marketing que permite hacer uso de la camilla cuantas veces se desee, de forma gratuita y sin compromiso de compra. Los efectos beneficiosos se notan de inmediato y animan a quien los siente a contar su experiencia a familiares, vecinos y amigos, que a su vez acuden al centro para comprobarlos por sí mismos. No hay nada que perder y sí mucho que ganar. El boca a boca funciona con eficacia.

Peregrinaje médico
Después de dos décadas de peregrinaje médico, a Olga, de 57 años, le diagnosticaron fibromialgia severa. Lo había probado todo para mitigar su dolor, incluso la acupuntura y la homeopatía, pero sin resultados. Oyó hablar de Ceragem y se animó a probar la camilla. En cuatro meses Olga ha pasado de tomar 40 pastillas a sólo cinco. «Ninguna para el dolor, sólo para la depresión y para dormir», aclara.
Olga llegó al centro casi «a rastras» porque no tenía fuerzas ni para caminar. Durante la primera semana notó cómo el dolor disminuía día a día y su cuerpo se relajaba profundamente. Además, su ánimo también iba mejorando. Ahora sólo siente dolor «cuando hay humedad» y aunque no sabe si llegará a curarse dice que mantenerse así «ya es mucho».Carlos Kim, director de un centro Ceragem, explica que el secreto de la camilla es que «trabaja los tres pilares básicos de la salud, que son el sistema nervioso, la circulación sanguínea y la energía vital, a través de cinco terapias que combinan conocimientos orientales y occidentales. De Oriente, la camilla incorpora la acupresión, la moxibustión y la termoterapia. Y de Occidente, el masaje y la quiropraxia». Este enfoque multidisciplinar hace posible que, por ejemplo, «aunque dos personas tengan síntomas diferentes se vaya directamente a la causa, haciendo que ambas mejoren independientemente de lo que sientan», añade Kim.


El calor del jade
Todos los componentes de la camilla están patentados. «Puede existir algo parecido, pero no igual», apunta Kim. En Ceragem se muestran orgullosos de explicar que este aparato ha conseguido un buen número de acreditaciones sanitarias en varios países, porque su estructura responde a un estudio muy riguroso y se ha comprobado que no tiene efectos secundarios negativos.
En su interior, un rodillo fabricado con piedras de jade (mineral de propiedades terapéuticas que, además, filtra el calor eléctrico y lo convierte en calor infrarrojo o natural) se adapta a la curvatura de la espalda y la recorre de arriba abajo tres veces realizando un masaje de tipo quiropráctico. Después, aplica presiones de dos minutos sobre puntos concretos del cuerpo para estimular el flujo de energía y la circulación, e incrementa el calor gracias a las placas de carbono de la estructura.
Estas mismas placas intensifican el efecto térmico en las extremidades inferiores y permiten que el masaje se realice en ambos lados del cuerpo para obtener mejores resultados. Además, el aparato incorpora unos proyectores externos de jade que se usan de forma local para aumentar el calor en los brazos, la zona abdominal y otras partes del cuerpo.
Las sesiones en la camilla duran unos cuarenta minutos: media hora boca arriba y diez minutos boca abajo. Pero sus efectos terapéuticos permanecen en el cuerpo durante aproximadamente ocho horas.

Adiós a la morfina
Vida, que tiene 43 años, padecía neuralgia del trigémino (nervio facial) desde hacía quince años. El dolor era tal que sólo conseguía aliviarlo con morfina. Visitó Ceragem y en cuatro días el dolor desapareció. Su primera reacción fue querer comprar la camilla, pero le recomendaron esperar un poco y seguir con las sesiones en el centro. Al mes, por fin, la adquirió. Sin embargo, todavía acude al centro «porque me gusta disfrutar del ambiente». Ahí tiene la posibilidad de asistir a charlas sobre nutrición y salud e incluso de hacer estiramientos o bailar antes de tumbarse.
Por otra parte, Maite se define a sus 62 años como «la reina de los ánimos altos» después de disfrutar durante tres meses de los beneficios de la camilla. A los 50 empezó a notar los efectos de la menopausia y dejó de fumar cuatro paquetes de cigarrillos diarios de golpe. La consecuencia fue que engordó a razón de dos kilos por mes. «Haz la cuenta de lo que llegué a pesar», invita a calcular. Con un régimen naturista, reiki y acupuntura no había obtenido alivio.
Una amiga la invitó a probar la camilla. Aceptó. Además de padecer obesidad, apenas podía andar por la artrosis, sufría depresión, problemas circulatorios, varices, incontinencia... Ahora Maite pesa cinco kilos menos y ha mejorado en todos los aspectos. Lo más importante para ella es que puede andar sin muletas.
En su opinión, la constancia en el tratamiento es vital. «Si la tienes, la energía que te proporciona la camilla es acumulativa», afirma.

Araceli Domínguez

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