Temas destacados Agosto Nº 220


Mejora tu vida sexual


A veces la sexualidad va sobre ruedas, pero otras el sexo puede convertirse en una tarea doméstica casi ingrata. La vida sexual es cosa de dos, por tanto requiere sinceridad, comunicación y apertura.

Mejorar la vida sexual es un deseo casi universal en los seres humanos. Las razones son múltiples. Hay quien alberga una visión idealizada y reduccionista de la sexualidad, forjada a partir de la imagen que transmiten el cine y los medios de comunicación, sin ir más lejos. Otros, presos de sus inseguridades, acaso imaginan que cualquier persona lo hace o lo recibe mejor que ellos; harían indagaciones para comprobar sus ideas pero ¿cómo hablar de eso sin vergüenza? También hay quienes, en el empeño por ser amantes perfectos, dejan que su cuerpo se colapse y el placer quede bloqueado. Por ello, y porque el sexo depende esencialmente del cerebro, para mejorar la propia sexualidad hay que arreglar primero la cabeza.
La autoexigencia es enemiga del deseo. Y a ella conducen muchas situaciones comunes: el afán por gustar o estar a la altura, la tendencia a impresionar o seducir, el temor a que el otro busque fuera lo que no halla en casa… Estas y otras circunstancias implican una situación de no aceptación del cuerpo y de uno mismo, una búsqueda de reconocimiento exterior, un estar más pendiente de las necesidades ajenas que de las propias. Quien las vive suele albergar por tanto miedos y complejos.

Mejorar, ¿para qué?
Despertar el deseo y mejorar la capacidad para disfrutar de la sexualidad es, sobre todo, una cuestión de actitud, de crear las condiciones adecuadas para que aquello que es natural se produzca.
Se trata de recuperar esa actitud más fresca del explorador, del que juega con el propio cuerpo y el del otro sin esperar más que el simple compartir ternura, afecto, pasión, caricias... como si no hubiese nada más.
Las elecciones referentes a con quién se comparte la intimidad deberían ser previas al juego sexual. Una vez en este solo cabe el cuerpo, la sensación, la emoción; no hay lugar para objetivos, análisis de técnicas ni manuales de instrucciones.

7 claves para mejorar la comunicación sexual
Los silencios, los dobles sentidos, los deseos no expresados... todo ello merma el potencial para disfrutar de la sexualidad. En esta esfera, mejorar la comunicación ayuda a prevenir errores y a alcanzar las metas deseadas.
  • En el terreno sexual, todo está siempre por descubrir: cada persona es diferente y cada momento también. Lo que hoy hace vibrar, mañana no suscita reacción alguna o apetece menos. He aquí siete claves para mejorar la comunicación sexual.
  • Hambre de descubrimiento. Algo de la actitud del primer día debería conservarse aunque hayan pasado años.
  • Nadie es adivino ni ha nacido experto en tu cuerpo. Es responsabilidad de cada uno expresar las propias necesidades y deseos. Acercar la mano a aquella zona que la anhela, retirarla cuando ya se tiene suficiente, un «sí, sigue» incitante…
  • En la cama, nada puede darse por sentado. Lo que funcionó ayer o con otra persona, está hoy por descubrir y por comprobar.
  • Preguntar es la única clave para saber qué es lo que la otra persona desea o necesita en un momento dado. Ensayar formas más insinuantes de hacerlo puede ser un buen comienzo: «¿Quieres que te lama la espalda hasta cansarme?».
  • Estar atento a las respuestas del cuerpo de la pareja a las caricias, a sus expresiones verbales, a los sonidos que emite… Esta es también una poderosa vía para conocerse y acoplarse mejor.
  • Mostrarse expresivo ayuda a dejarse conocer. No se trata de hacer teatro pero sí de permitirse suspirar, gemir, reír, de manifestar de algún modo que una caricia particular resulta especialmente placentera.
  • Más allá del amor, hablar cariñosamente de lo que más gustó, de aquel momento en que aumentó el ritmo, de aquella presión firme que hacía enloquecer…

    Begoña Odriozola (psicóloga y sexóloga)

    Puedes leer el artículo completo en la revista Cuerpomente.

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