Temas destacados julio Nº 219
Un cerebro más creativo
Estamos en manos del cerebro, pero a su vez, en buena medida, el cerebro está en nuestras manos. Una vida saludable y proponerle retos acordes con las prioridades vitales permiten mantenerlo activo.
La separación entre cuerpo y alma, o entre cuerpo y mente usando un lenguaje más actual, empieza a quedar obsoleta. Desde el mundo de la ciencia no se concibe la mente sin el cerebro. Lejos de ser compartimentos estancos o entes independientes, cuerpo y cerebro parecen conformar un todo integrado. En ese sentido, el neurocientífico Antonio Damasio señala en su libro El error de Descartes (Ed. Crítica) que: «La actividad mental, desde sus aspectos más simples a los más sublimes, requiere del cerebro y del cuerpo propiamente dicho». Una consecuencia extraordinaria de este planteamiento es que todo influye en todo. Lo que le suceda al cuerpo repercutirá en el cerebro; la vida mental influirá a su vez en el cerebro y el cuerpo; la actividad cerebral incidirá en el cuerpo y la mente… Así pues, para mantener el cerebro en buen estado no solo son importantes los cuidados que se le procuren, sino también el trato integral que recibe el cuerpo y el tipo de actividad mental imperante.
Un hito de la evolución Las dos grandes misiones del cerebro son regir el funcionamiento del cuerpo y crear y controlar la mente, a fin de hacer posible la supervivencia del organismo. Para todo ello está dotado de unos cien mil millones de células unidas por un inmenso entramado de conexiones, hasta el punto de que se considera el órgano más complejo que ha generado la evolución. Alimentación, sueño y ejercicio son tres aspectos clave para mantener esta extraordinaria estructura plenamente operativa.
Un comensal exigente El cerebro necesita una gran cantidad de energía para poder llevar a cabo sus funciones. Su consumo energético diario es de unas 400 calorías, lo que representa un 25% del metabolismo basal. La glucosa es su combustible fundamental: por sí solo consume cada día entre 100 y 110 gramos, por lo que es importante repartir su ingesta a lo largo del día y, en especial, asegurar su presencia en el desayuno. Cuidar la calidad de las grasas, aportar cantidades suficientes de proteínas y proporcionar las cantidades recomendadas de vitaminas y minerales son otros aspectos esenciales para nutrir adecuadamente el cerebro.
Un sueño reparador Nos pasamos una tercera parte de la vida durmiendo. ¿Tiene sentido invertir tanto tiempo en un estado que nos priva de contacto con el entorno? La respuesta es sí, pues el sueño parece tener como fin esencial garantizar un funcionamiento óptimo del cerebro. Se ha señalado, por ejemplo, que para que se dé un correcto aprendizaje y procesamiento de la memoria es necesario que todo el ciclo vigilia-sueño discurra de forma normal y armónica. Si no dormimos, nuestras habilidades cognitivas se verán alteradas al día siguiente, de modo que el mal funcionamiento del cerebro será el coste de la falta de descanso nocturno.
La práctica de ejercicio Cada vez hay más evidencias que demuestran la influencia beneficiosa del ejercicio aeróbico sobre la salud del cerebro a través de diferentes mecanismos. Por ejemplo, la mejora de la salud vascular –de la que se beneficia la red neuronal– o la disminución del estrés. También existen pruebas de la influencia beneficiosa del ejercicio aeróbico sobre la plasticidad de la corteza cerebral y la capacidad de formar un mayor número de conexiones entre las neuronas. Quienes practican algún tipo de ejercicio físico con regularidad tienen más posibilidades de conservar sus facultades mentales en buen estado a edades avanzadas. El tipo de prácticas que suele sugerirse son paseos, footing, bicicleta, baile, jardinería, subir escaleras, natación… En el caso de los deportes, deben estar adaptados a las posibilidades individuales y practicarse de forma habitual y bajo supervisión médica.
Francesc J. Fossas (psicólogo)
Puedes leer el artículo completo en la revista Cuerpomente
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Su peso medio aproximado es de mil quinientos gramos y suele constituir el 2% del peso corporal.
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