Temas destacados enero Nº 177


El placer de caminar


Caminar es la gran conquista del cuerpo humano y uno de los ejercicios más completos y beneficiosos para la salud. Además, deleitarse en los pasos que nos llevan nos ayuda a conectar con el presente.

Andar no es un movimiento cualquiera sino el primero que el ser humano aprende estando de pie y el que posibilita su desplazamiento hacia cualquier lugar. El que nos define y nos hace iguales y distintos, pues hay tantas formas de andar como individuos.

Consejos para un buen paseo
La consigna más importante es: ame sus pies, no ahorre en zapatos. Al comprarlos pruébese cuatro o cinco pares, pues cada fabricante tiene una horma distinta. Lo más importante es que se sienta estable dentro del zapato, pero que se pueda doblar también la suela. Y recuerde que:
  • Es preferible no caminar a pleno sol. Mejor por las mañanas o por las tardes.
  • Lleve ropa cómoda, que no le apriete.
  • Caminar al principio por una superficie plana facilitará la concentración.
  • Tome agua antes, durante y después de caminar.
  • Comience lentamente y luego coja su propio ritmo, sea éste vigoroso o lento.
  • Al caminar diviértase tanto como pueda.

    Qué sucede en el cuerpo cuando caminamos
    Caminar es uno de los ejercicios más saludables que se pueden practicar, y hacerlo de la forma correcta puede ayudar a fortalecer el corazón, los pulmones y los músculos, además de generar bienestar.
  • Se activa la respiración, lo que estimula la fluidez del sistema circulatorio y de todos los sistemas y aparatos, produciendo calor. Agiliza el transporte de la información celular. Da vida, vivifica nuestro intercambio con el entorno. Todo ello levanta el ánimo, y tranquiliza el sistema nervioso, al recuperar éste un ritmo más lento que el del pensamiento.
  • Una persona de 75 kilos que camine rápido durante diez minutos cada día y durante un kilómetro gasta de 550 a 800 calorías al día, es decir lo que proporciona una comida regular. Es por tanto, una forma fácil de controlar el peso.
  • Se mejora la forma cardiovascular, ya que caminar hace latir más rápido el corazón para transportar sangre rica en oxígeno desde los pulmones hasta los músculos. Además, disminuye la presión arterial y el riesgo de arteriosclerosis, al reducir los niveles de lipoproteínas de baja densidad (colesterol «malo») y aumentar las de alta densidad (colesterol «bueno»). Por otra parte, previene la osteoporosis.
  • Psicológicamente, caminar genera una sensación de bienestar y puede mitigar el estrés, la ansiedad y la depresión, al acelerar la producción de endorfinas, el tranquilizante natural del cuerpo.

    Gerard Arlandes
    www.gerardarlandes.com


    Puedes leer el artículo completo en la revista Cuerpomente.



       Enviar a un amigo   

  •  
     

    Andar es una de las maneras más bellas de disfrutar del camino, de vivir la época que nos ha tocado vivir y dejar que la mente se explaye a gusto.