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Alimento estrella
Soja y tofu
La soja es la legumbre más rica en proteínas y una gran aliada de la mujer en la menopausia. De su versatilidad en la cocina dan prueba sus múltiples derivados.
La soja es la legumbre más consumida en la actualidad, por encima de lentejas, garbanzos y judías. Y es que es tradicional para la mitad del mundo, especialmente los países asiáticos, donde constituye una de las bases de la alimentación, sea en forma de haba, tofu, batido o salsa de soja. Sin embargo, en los países occidentales no dejaría de ser un alimento exótico si no fuera por la gran fama que ha alcanzado como nutracéutico, o como alimento con sorprendentes propiedades medicinales. No en vano la soja es la legumbre con mayor cantidad y calidad de proteínas que se conoce.
Isoflavonas para la mujer El principal nutracéutico de la soja son las isoflavonas, o fitoestrógenos, que contiene en una cantidad aproximada de 300 mg por 100 gramos. Se sabe que el consumo de isoflavonas modula el estado hormonal del organismo y ayuda a prevenir los síntomas de la menopausia. Estos fitoestrógenos (estrógenos vegetales) tienen una acción en principio antagonista de los estrógenos humanos (reducen su nivel en el cuerpo), por lo que son útiles en la prevención de cánceres ligados a un exceso estrogénico, como los de mama o de próstata, aunque no se ha comprobado la utilidad de su suplementación una vez el cáncer ha aparecido.
Huesos y corazón sanos Los beneficios de la soja en el sistema esquelético son numerosos, y se sabe que las personas que consumen soja de forma habitual sufren un 30% menos de osteoporosis que las que no toman soja. Los estudios científicos indican que consumir 25 gramos de proteína de soja al día (60 gramos de habas de soja) reduce el colesterol y previene cardiopatías. La soja ayuda a mantener los niveles de glucosa en diabéticos. El batido de soja es un buen sustituto de la leche corriente en caso de intolerancia a los lácteos y en dietas de reducción de peso. Su desventaja es que tiene menos calcio que la de vaca, pero en nuestro país se suele vender con calcio añadido. La soja fermentada (salsa de soja, miso y tempe) puede mejorar ligeramente la absorción de los fitoestrógenos. Su inconveniente es su alto contenido en sal, que desaconseja su consumo en grandes cantidades.
Una legumbre de mil caras Tanto la misma legumbre como sus derivados, que son muchos, ofrecen infinidad de posibilidades a la hora de crear una receta, sea un plato principal consistente y alimenticio, un delicioso postre o un bocado festivo y elegante. Las semillas de soja, amarillas o negras, se emplean como las demás legumbres en potajes y guisos, combinadas con cereales y todo tipo de hortalizas, con la diferencia de que requieren mayor tiempo de cocción. Para acortar la cocción a dos horas y media y restarles amargor es necesario ponerlas previamente en remojo con agua fría toda la noche. Añadir plantas carminativas (comino, hinojo...) y un trozo de alga kombu al agua de cocción puede facilitar su digestión y prevenir flatulencias. La leche de soja, de sabor ligeramente dulce y sencilla de elaborar en casa. Puede sustituir a la leche de vaca en la mayoría de recetas, en preparados con bechamel, postres como natillas, flanes o budines, y batidos de toda clase. Se ponen las habas en remojo hasta que se ablanden, se trituran y, después de cocer el conjunto, se filtra.
Tofu, el «queso» más saludable Uno de los derivados más utilizados es el tofu. Este queso de soja, que se obtiene mediante la precipitación del cuajo de su leche, ofrece muchas posibilidades en la cocina. Aunque no aporta mucho sabor, su esponjosa textura absorbe bien los aromas. El tofu tanto puede dar ligazón a croquetas y hamburguesas como aligerar pasteles al horno, que así no precisan huevo. Debe consumirse fresco y no se puede guardar más de 2/3 días.
Dr. Josep Lluis Berdonces (salud) Santi Ávalos (cocina)
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Recetas
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Mucha proteína y poca grasa |
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No solo tiene una gran cantidad de proteínas (36,8%) sino que el organismo las asimila muy bien por su excelente combinación de aminoácidos esenciales. La soja es, por lo tanto, un excelente sustituto de la carne, con la ventaja de que tiene menos grasa y de que su producción tiene muchos menos costes, tanto económicos como ambientales
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