Aliados de la Salud
Aceite de ricino, un potente laxante

Por su eficacia se indica en estreñimientos agudos, pero su uso debe ser puntual.

El aceite de ricino, un remedio tradicional mucho menos conocido hoy que en los tiempos de nuestras bisabuelas, aparece citado ya en el papiro de Ebbers. Su nombre procede del latín ricinus, que significa «garrapata», en alusión a las semillas de las que se extrae el aceite y que se parecen mucho a ese insecto.
A diferencia de las semillas, el aceite no contiene ricina, un veneno potentísimo. Se utiliza como estimulante intestinal con acción laxante y se recomienda sobre todo en casos agudos, cuando se desea una acción potente, rápida y poco prolongada en el tiempo. Este efecto parece ejercerlo más aumentando las secreciones líquidas que estimulando el peristaltismo intestinal.

Dosis. La dosis habitual es de 15 ml (cucharada y media), aunque para la evacuación total del colon (por ejemplo, antes de una intervención), puede cuadruplicarse. El efecto se inicia a las dos horas y dura unas seis, según la dosis y la sensibilidad individual.

Precauciones.En dosis altas puede causar diarrea excesiva con pérdida de agua y electrolitos, y en dosis prolongadas, síndrome del intestino perezoso, lo que agrava el estreñimiento cuando se deja de utilizar. Son comunes el dolor abdominal, pinchazos y náuseas, pero quizás su principal inconveniente sea su olor y sabor nauseabundos.
No debe tomarse durante el embarazo, pues puede provocar un aborto o daños al feto, ni en periodos de lactancia.

Interacciones. Puede interferir con ciertos medicamentos. Deben tener especial cuidado los mayores que toman tonificantes del corazón (glucósidos cardiacos como la digoxina).

Dr. Josep Lluís Berdonces